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Ya sea por trabajo o por placer, todos habrán disfrutado de Polonia-Países Bajos.

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Lo ocurrido en Hamburgo, este domingo, en la victoria de Holanda por 2-1 ante Polonia, debe haber sido el mejor partido de esta Eurocopa 2024. ¿Se queda corta la muestra? Es verdad. Pero este partido del grupo D ya presenta una buena candidatura para uno de los mejores partidos de la competición.

Si todos los juegos son así, los “futbolistas”, ya sea en el trabajo o en el tiempo libre, seguramente se divertirán mucho durante la competición.

Hubo goles de ambos lados, oportunidades una tras otra, buenos detalles técnicos de los jugadores, transiciones rápidas, espacio para jugar y una dinámica táctica y estratégica muy rica. Para los portugueses, también estuvo Artur Soares Dias en el silbato, para darle un toque extra de interés.

Al final, incluso con los goles de los polacos, que jugaron sin el lesionado Lewandowski, el resultado tuvo mucho sentido.

Polonia derrotada

Los Países Bajos adoptaron un sistema híbrido, algo similar al portugués. Sin balón, un 4x3x3. con balón, un 3x2x5 con el lateral izquierdo Aké como tercer central, ancho del lateral Gakpo (Rafael Leão) por la izquierda y ancho del lateral Dumfries (Cancelo) por la derecha, con el lateral derecho, Simons (Bernardo), en el interior.


A Polonia se le ocurrió la idea de bloquear la salida del rival en lo alto del campo, haciendo que el lateral/extremo de su 3x5x1 toque a Aké, el central izquierdo de Holanda. Esto era un riesgo enorme, porque obligaba al centro de derecha a abrir a Gakpo en el pasillo.

Con una presión tan alta –y con la línea defensiva bastante baja– Polonia sufriría si Holanda saltara esta primera zona de presión. Y sucedió con tremenda facilidad.

Con varias salidas entrenadas, el equipo de Ronald Koeman salió con balones largos (y guiados) del portero, salió con un pase vertical a las defensas delanteras de Depay y salió con un balón rápido a Aké y luego a Gakpo sobre la línea.

Estas salidas fáciles dieron lugar a tiros peligrosos uno tras otro, casi siempre con espacio para Gakpo, uno a uno con el central, ya que el lateral Frankowski había sido golpeado por salir en Aké.

Hubo peligro en el 4′, en el 9′, en el 25′ y en el 42′, siempre sin acierto en la finalización.

Pese a sufrir, Polonia puso el 1-0 gracias a un cabezazo de Buksa tras un magistral saque de esquina de Zielinski.

El gol encajado no afectó a Holanda, que siguió creando ocasiones con facilidad. Otro factor relevante fue la capacidad de Aké y Van Dijk para ganar balones aéreos antes del juego, siempre que los polacos estaban bajo presión y aliviados; en esencia, haciendo lo que los defensores centrales polacos no hicieron cuando el portero Verbruggen disparó lejos.


Uno de estos balones, ganado por Aké, dio un tiro lejano a Gakpo, que aprovechó un desvío para poner el 1-1.

Corrección de posicionamiento

Cuando encajaron el gol, Polonia, probablemente por recomendación del seleccionador, dejó de sacar a Frankowski a Aké y lo dejó más atrás, marcando hombre a hombre a Gakpo. Por eso también el extremo del Liverpool prácticamente dejó de jugar y sufrió tres faltas en pocos minutos, siempre en jugadas en las que intentaba volver al partido y fue pillado: dos de Frankowski, una de Bednarek.

Holanda todavía tuvo un par de remates más y acabó la primera parte con 14 remates, casi todos peligrosos, y sólo un gol.

En la segunda mitad, los polacos siguieron cediendo presión alta, como ya lo venían haciendo antes del parón, y optaron por un bloqueo muy bajo.


Curiosamente, esta fue la fase del partido en la que Polonia se mostró más atrevida. A pesar de este bloqueo raso y sin balón, el equipo ganó confianza con dos jugadas peligrosas y empezó a involucrar a la gente en el ataque, aprovechando el entumecimiento colectivo de los holandeses.

Con la defensa polaca más baja, Países Bajos empezó a ceder a la tentación de tirar balones al área, por lo que acabó lanzando al “pino” Weghorst, que ya parecía desaparecido.

En el minuto 83, primera vez que tocó el balón, el “gigante” remató un balón vertical de Aké, tras un error del central Salamon, hasta entonces bastante certero. ¿Por qué fracasó? Posiblemente, porque Wijnaldum hizo un movimiento que arrastró al otro central, demostrando que Holanda ya necesitaba una mayor presencia en el área, para ocupar más a los cinco defensores polacos, que ya jugaban “en silla de ruedas”.

Al final, incluso con los goles polacos, el resultado tenía mucho sentido.





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