Lunes, 26 de abril del 2021 · Publicado a las 12:49

Entre el alivio y la inquietud: 6,6 millones de niños franceses volvieron a clases presenciales

Los pequeños entre 3 y 11 años volvieron a las aulas después de tres semanas de cierre, provocado por la alta incidencia del Covid y la saturación de los hospitales. Los secundarios regresarán a las escuelas el próximo lunes 3 de mayo.

Alivio general entre los padres e inquietud de parte del profesorado. Así se produjo este lunes el regreso presencial de 6,6 millones de alumnos de preescolar y primaria en Francia, el primer paso en la desescalada del país.

Los niños entre 3 y 11 años volvieron a las aulas después de tres semanas de cierre, provocado por la alta incidencia del Covid y la saturación de los hospitales.

Los otros 5,7 millones de alumnos del resto de niveles educativos retomarán las clases de manera presencial el próximo lunes 3 de mayo.

Aunque desde que se decretase a inicios de abril el tercer confinamiento en Francia -después de los de marzo y noviembre de 2020- los indicadores no hayan mejorado sustancialmente, el gobierno francés se mostró firme en la vuelta presencial de los niños, que consideran esencial para el bienestar psicológico de los menores.

El país es uno de los que menos ha cerrado sus clases en el último año de pandemia, de marzo de 2020 al pasado marzo, con 10 semanas en total, frente a las 35 de Italia, las 28 de Alemania o las 15 de España, de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

En su desplazamiento esta mañana a un centro educativo de Melun, en la periferia parisina, el presidente francés, Emmanuel Macron, defendió la reapertura de las escuelas como la mejor manera de «combatir las desigualdades» sociales.

Sin embargo, la inquietud reina entre el cuerpo docente, como constata el sindicato SE-Unsa, una de las principales centrales del gremio.

En un comunicado, reclamaron al Ejecutivo extender la vacunación sin criterios de edad para todos los que trabajan en las escuelas (profesores, auxiliares, personal de cocina, de limpieza) y pusieron en duda la capacidad de poner en marcha los 400.000 test de saliva a la semana para detectar casos covid, una de las medidas estrella del gobierno.

«ESTAMOS MAS TRANQUILOS»

En la escuela de preescolar Bidassoa, situada en el distrito XX (este de París), Milka Dinkova, de 35 años, acaba de dejar a su hijo en clase después de tres semanas de ausencia.

«Es bueno regresar a la escuela, les hace bien, especialmente a los niños de la edad de mi hijo (3-4 años). Pueden socializar, encuentran a los amigos. En términos de sentimientos, después de haber pasado tanto tiempo con él, pues se le echa de menos», comentó a EFE Dinkova.

También está satisfecho del regreso de su hijo Raphael Spagnolo, de 43 años, a pesar del riesgo de que el coronavirus siga circulando en las escuelas y del estricto protocolo que facilita el cierre de clases.

Junto a la recomendación de celebrar clases al aire libre cuando sea posible, Educación mantiene su línea firme sobre los positivos: si se detecta un solo alumno infectado, la clase en cuestión se cierra temporalmente (a inicios de curso había que registrar tres) y los alumnos se quedarán en sus casas una semana.

«Ya nos sucedió eso, la clase cerró una semana. Puede circular el virus, claro, pero estamos más tranquilos porque creemos que circula menos de los niños a los adultos», opinó el hombre.

No obstante, apuntó que hay «progresos» que hacer, como poner filtros de oxígeno o airear las aulas. «Después de un año esto se hace largo y esperamos ver el fin del túnel», añadió.

La reapertura de las escuelas es un primer paso de una desescalada «progresiva y prudente», como aboga el primer ministro, Jean Castex.

El gobierno quiere evitar que el país repita el mismo error de mediados de 2020, cuando salió del primer confinamiento prácticamente de golpe.

Para el resto de áreas, como la de los comercios no esenciales (bares y terrazas, entre ellas) y las culturales, el Ejecutivo pretende iniciar su apertura a mediados de mayo, aunque aguardará la evolución de la pandemia para confirmar el calendario.

Aunque Francia continúa con una alta tasa de incidencia (314 cada 100.000 habitantes) y tiene aún los hospitales saturados, el gobierno de Emmanuel Macron apuesta por el ritmo de vacunación para frenar la epidemia de manera sostenible.

Más del 21 por ciento de la población adulta ya ha recibido al menos una dosis y un poco más del 8 por ciento las dos necesarias.

Desde este sábado, además, se inició la administración al público prioritario de la vacuna de Jonhson & Johnson, la cuarta autorizada en Francia junto a las de Pfizer, Moderna y AstraZeneca.

Fuente: Cooperativa.cl